Es probable que Roma sea una de las ciudades más fotografiadas del mundo y no solo por turistas, también cientos de fotógrafos y cineastas han elegido la ciudad como protagonista para sus proyectos.
Y eso es lo que hace tan especial el trabajo del fotógrafo húngaro Milán Rácmolnár, quien transformó su vieja Nikon D3200 en una cámara de infrarrojos logrando postales de Roma “nunca antes vistas”.
La característica más distintiva de la fotografía infrarroja es la decoloración de la vegetación de verde a rojo. De hecho, la fotografía infrarroja se utiliza principalmente para determinar la salud del follaje. Los árboles “más saludables” aparecen en rojo, mientras que otro tipo de vegetación se representa en tonos magenta.
Los tonos rosa, fucsia y morado de los árboles dan a las imágenes una sensibilidad casi psicodélica.