Elegir zapatillas no debería depender solo del diseño, la marca o el precio. Aunque esos factores importan, hay una variable que muchas veces se pasa por alto: el tipo de pisada. La forma en que el pie toca el suelo influye directamente en la comodidad, la estabilidad, el desgaste del calzado y la prevención de molestias durante la actividad física.
En Chile, donde una misma persona puede usar zapatillas para caminar por la ciudad, entrenar en gimnasio, correr en asfalto o salir a senderos de tierra, entender la pisada ayuda a tomar mejores decisiones. No se trata de comprar el modelo más caro ni el más popular, sino el que responde mejor al movimiento real del cuerpo.
Pisada neutra: equilibrio y desgaste regular
La pisada neutra ocurre cuando el pie apoya de manera relativamente equilibrada. El peso se distribuye sin que el tobillo se incline demasiado hacia adentro o hacia afuera.
Quienes tienen este tipo de pisada suelen desgastar la suela de forma pareja, especialmente en la zona externa del talón y el centro del antepié. En general, pueden adaptarse a una mayor variedad de modelos, siempre que la zapatilla tenga buena amortiguación, estabilidad básica y una horma cómoda.
Esto no significa que cualquier par sirva. Una zapatilla demasiado rígida, muy estrecha o con poca absorción de impacto puede generar molestias aunque la pisada sea neutra.

Pisada pronadora: cuando el pie rota hacia adentro
La pronación es un movimiento natural del pie. El problema aparece cuando esa rotación hacia adentro es excesiva y se mantiene durante la marcha o la carrera. En esos casos, el tobillo tiende a inclinarse hacia el interior y la suela suele desgastarse más en la zona interna.
Para este tipo de pisada, conviene buscar calzado con mayor estabilidad, buen soporte en el mediopié y una base que ayude a controlar el movimiento sin sentirse dura. Algunas zapatillas de running y entrenamiento incorporan refuerzos laterales, mediasuelas más firmes o diseños pensados para guiar la pisada.
Quienes revisan opciones como las zapatillas Salomon y su precio suelen hacerlo pensando en terrenos más exigentes, caminatas largas o actividades outdoor. En esos casos, además del tipo de pisada, importa la tracción, la firmeza de la suela y la protección del pie frente a superficies irregulares.
Pisada supinadora: mayor carga hacia el exterior
La supinación ocurre cuando el pie carga demasiado peso hacia el borde externo. Es menos frecuente que la pronación, pero puede generar impacto adicional en tobillos, rodillas y caderas, especialmente al correr o caminar distancias largas.
La suela de una persona supinadora suele desgastarse más en el borde externo. Para este patrón, generalmente se recomiendan zapatillas con buena amortiguación, flexibilidad y capacidad de absorber impacto. Un calzado demasiado rígido puede acentuar la sensación de golpe contra el suelo.
En actividades urbanas o deportivas, las zapatillas Nike suelen ofrecer líneas muy variadas, desde modelos de entrenamiento hasta running y uso casual.
Al mirar alternativas de calzado Nike, lo importante es no quedarse solo con la estética: conviene revisar si el modelo está pensado para amortiguación, estabilidad, velocidad, gimnasio o uso diario.

Cómo identificar señales en tus zapatillas
La forma más simple de observar la pisada es mirar el desgaste de un par usado durante varios meses. No reemplaza una evaluación profesional, pero entrega pistas útiles.
- Desgaste parejo en la zona central: puede indicar una pisada neutra.
- Desgaste marcado en el borde interno: suele asociarse a pronación.
- Desgaste fuerte en el borde externo: puede relacionarse con supinación.
- Deformación del talón hacia un lado: indica falta de estabilidad o desbalance.
- Molestias repetidas en rodillas, tobillos o planta del pie: conviene revisar técnica, calzado y carga de entrenamiento.
También sirve observar si las zapatillas se inclinan al dejarlas sobre una superficie plana. Si una queda vencida hacia adentro o hacia afuera, el calzado ya no está entregando el soporte original.
No todas las actividades exigen lo mismo
El tipo de pisada importa, pero no actúa solo. También debe cruzarse con el uso que tendrá el calzado. Una zapatilla para caminar en ciudad no necesita exactamente lo mismo que una para trail, gimnasio o running.
En gimnasio, por ejemplo, se valora una base estable para ejercicios de fuerza, buena adherencia y suficiente flexibilidad para movimientos funcionales. Para correr, la amortiguación y la transición de la pisada ganan protagonismo. En senderos, el agarre, la protección y la resistencia de la suela son claves.
Por eso, las zapatillas Salomon suelen asociarse a usuarios que buscan desempeño en terrenos variables, trekking, trail o actividades al aire libre. Su elección debería considerar tanto el tipo de pisada como el entorno donde se van a usar: tierra, piedra, barro, pendientes o caminos mixtos.
Errores comunes al elegir calzado
Muchas molestias aparecen por decisiones aparentemente pequeñas. Comprar una talla justa porque “después cede”, elegir un modelo solo por moda o usar la misma zapatilla para todo puede afectar la comodidad y aumentar el desgaste.
Algunos errores frecuentes son:
- Elegir por diseño sin considerar soporte y amortiguación.
- Usar zapatillas de running para levantar peso pesado sin estabilidad suficiente.
- Caminar con calzado ya vencido o deformado.
- No considerar el ancho del pie.
- Ignorar molestias repetidas después de entrenar.
- Comprar modelos muy blandos cuando se necesita mayor firmeza.
El calzado adecuado no debe sentirse como una corrección forzada. Debe acompañar el movimiento natural del pie y entregar soporte donde realmente se necesita.
Elegir mejor es moverse mejor
Conocer el tipo de pisada no significa encasillarse en una sola marca o modelo. Significa comprar con más criterio. Una buena elección considera el apoyo del pie, la actividad, la superficie, el peso del usuario, la frecuencia de uso y la sensación real al caminar o entrenar.
En un mercado con tantas opciones, desde modelos urbanos hasta calzado técnico para montaña, entender cómo se mueve el pie permite evitar compras impulsivas y mejorar la experiencia diaria. Las zapatillas correctas no hacen todo el trabajo, pero sí pueden ayudar a que cada paso sea más cómodo, estable y seguro.
