El underground y la alta resistencia del vinilo

Comments (3)
  1. No creo que el vinilo muera, sino que se mantendrá como un producto de nicho. Ya que lo digital llegó para quedarse y considerando que ha pasado un buen tiempo desde aquello, sería interesante entender porqué no se ha logrado llegar a un formato que sea superior al limitado mp3…

  2. sebarodriguez dice:

    El vinilo, independiente de su calidad de sonido (Que puede ser influenciado por todo, desde los audifonos/parlantes hasta el reciever o amplificador y sin duda la tornamesa y su cartridge/aguja.) que no es necesariamente de Alta Fidelidad, si entrega otro tipo de compromiso con la música. El vinilo te entrega la experiencia del disco entero, el poder sentarse, disfrutar del audio – de la intención del artista – el porque cada canción esta en ese orden específico, que historia cuenta, o que trama tiene. Te obliga a estar mas consciente de lo que estas ecuchando, a comprometerte con el acto de “escuchar música”. Adicionalmente, por lo menos en lo personal – te obliga a curar tu biblioteca musical; a escoger quien realmente quieres tener en tu estante, de que discos no te aburirras de escuchar – o pueden ser pasados de generación en generación. Hoy día hemos perdido el valor por el compromiso con la música, el zapping musical, el valor cero de la canción o el disco – hace que el acto sea muy casual, y no le entregamos el tiempo que necesita “entender” una canción/disco. Efectivamente un archivo flac o un MP3 en 320 pueden hasta en casos sonar mejor (hay varios discos que son grabados para formatos digital, y no pensados en alta-fidelidad) – pero el acto religioso, de escuchar el Lado A y Lado b, no tiene precio.

    Ejemplo claro de dedicación por el formato puede ser hasta el mismo Steve Jobs, que predicaba el formato digital tanto como reproductor (iPod) como archivos (iTunes) – pero al llegar a casa, escuchaba sus vinilos.

    El vinilo, representa mas allá de una causa o una moda – representa nuestra conexión con la intención del artista. En una era de deficit de atención y sobre población de contenidos y formatos, demuestra que aún tenemos la capacidad de concentrarnos en lo análogo.

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