Todos hemos sentido estrés. Hasta la persona más Zen que conozcamos, sin alguna preocupación en la vida, ha experimentando el estrés. Es posible asegurar que se trata de una emoción innata, que cualquiera puede vivirlo de vez en vez. El estrés es un sentimiento de tensión física o emocional. Puede provenir de cualquier situación o pensamiento que lo haga sentir a uno frustrado, furioso o nervioso..

El estrés no es algo que debiéramos evitar, como si de una comida poco saludable se tratara. Sin embargo, como con las grasas, hay de los tipos buenos y malos. El primero, nos ayuda a resolver problemas que enfrentamos cada día. El segundo, es aquel que viene de los problemas del colegio o la escuela, también de problemas personales, como la muerte de un ser querido. Psicológicamente, podríamos describirlo como la respuesta de nuestro organismo ante un agente, denominado estresor. Claro, la percepción de este agente varía de persona a persona. Mientras que el componente psicológico es inmenso, el componente fisiológico no deberíamos pasarlo por alto ya que determina nuestra salud física.

¿De dónde viene?

El estrés proviene de dos fuentes, la externa y la interna. La primera corresponde al trabajo, un taco, relaciones personales o cualquier cosa que no podamos controlar. La fuente interna tiene que ver con lo que viene de nuestro interior y se derivan de los eventos venideros, miedos, mala alimentación, recuerdos y sueño. Créanlo o no, estos últimos podemos son los que podemos controlar, lo que es muy importante a tener en cuenta.

El estrés y el tiempo

El estrés puede llegar rápidamente cuando nos enteramos de una prueba sorpresa o puede estarlo durante semanas, mientras te preparas para una reunión importante. Con la prueba sorpresa, el estrés se va una vez que la respondas; continuarás con tu vida normalmente. Mientras que para la reunión, se trata de un evento que se sabe desde hace semanas o meses, por lo que nos da tiempo para prepararla. Dada la naturaleza diferente de ambas situaciones, la extensión determinará dos categorías: estrés agudo, a corto plazo que desaparece rápidamente. Puedes sentirlo cuando presionan los frenos, peleas con tu pareja o esquías en una pendiente. Esto te ayuda a controlar las situaciones peligrosas. También ocurre cuando se hace algo nuevo o emocionante. Todas las personas sienten estrés agudo en algún momento u otro. Luego viene el estrés agudo es el que dura por un período de tiempo prolongado. Puede provocarlo el tener problemas de dinero, un matrimonio infeliz o problemas en el trabajo. Cualquier tipo de estrés que continúa por semanas o meses es estrés crónico. Puedes acostumbrarte tanto a él que no te das cuenta de que es un problema.

El estrés y sus efectos en la salud

Una encuesta realizada en Estados Unidos dio con que 66% de los participantes creían el estrés afecta su salud física. El cortisol, una hormona esteroidea, o glucocorticoide, producida por la glándula suprarrenal, es el aliado del estrés. Esta hormona es el componente fisiológico del que debemos preocuparnos. Primero, el estrés se percibe fisiológicamente en el cerebro y es en ese momento cuando se transforma en un componente fisiológico debido a la liberación de cortisol. Una explicación simplificada de este proceso es que una vez que el estrés llega a un nivel fisiológico, el hipotálamo envía señales al las glándulas suprarrenales para que liberen cortisol al torrente sanguíneo.

Entonces ¿por qué es malo un nivel consistente de liberación de cortisol? Esta hormona puede causar un aumento de la presión arterial, lo que acarrea problemas posteriores al corazón. Adicionalmente, disminuye la habilidad de combatir enfermedades e infecciones y aumenta los niveles de azúcar en la sangre, lo que afecta a individuos con diabetes o aquellos que tienen historial familiar de diabetes. El cortisol causa un incremento en las reservas de grasa, especialmente en el abdomen, que también se relaciona con ataques al corazón.

Los efectos relacionados a la salud y el estrés no solo se producen por los elevados niveles de cortisol, sino que también por nuestros sentimientos de respuesta ante el estrés. A veces, de forma dañina para nuestro organismo. Tendemos a dormir menos y a comer menos saludablemente

¿Qué hacer con el estrés?

El cortisol no es una mala hormona, aunque hasta ahora le hemos dado mala fama. En realidad, juega un papel significativo en nuestras vidas. Durante estos días, el cortisol no funciona para avisarnos de posibles predadores a nuestro alrededor, pero sí para nuestros problemas modernos. Con tantos estímulos, nuestro cerebro no sabe cómo manejarlos. El estrés no es algo que debamos evitar, pero hay formas de mitigarlo o incluso cambiar la forma en la que percibimos los estresores y reducirlos.

Formas de desestresarnos

  • Respira profundo: no solo debemos respirar. En verdad tómate tu tiempo y concéntrate en cada inhalada que das.
  • Ejercítate: se trata de un gran alivio al estrés y beneficia a nuestro organismo en varias formas.
  • Come bien: limita la cafeína ya que afecta negativamente en el cortisol. No te saltes las comidas, ya que también podría producir un alza en la hormona. Evita también las comidas procesadas, sigue un régimen fresco.
  • Reduce el consumo de alcohol: este líquido supone un alivio en el estrés, pero podría aumentar sus niveles en realidad.
  • Busca un pasatiempos: encuentra algo con lo que mantener tu mente ocupada, trata de hacer algo creativo y divertido.
  • No reprimas tus emociones: evita guardar tus emociones y comunica lo que sientes.
  • Duerme más: dormir solo 3 horas por noche no ayuda en nada, aumenta la cantidad a 7 u 8.
  • Deja el pasado atrás: no sigas hurgando en situaciones pasadas que no fueron como esperabas, recuérdalas pero como una experiencia que dejó una enseñanza.

No sé si a ustedes les pasa, pero cuando siento que mi día va mal, voy a YouTube, busco un par de videos graciosos para reírme un rato y voilà:

https://www.youtube.com/watch?v=ky3OcJR-5N4

Este artículo se publicó originalmente en Fix.