Su última muestra, “Historia Violenta y Luminosa”, ha estado los últimos meses en exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes y, a pesar de la gran afluencia de público, no se pudo salvar de un mediático robo de una de sus obras. Conversamos sobre esto, el estado de las artes en Chile y la recopilación de sus obras más destacadas en el libro “Figuras recortadas por otra luz”, por el que puedes concursar para ganarte un ejemplar.

Trata de nadar todos los días por la mañana en el Centro Deportivo Providencia para después llegar en bicicleta a su taller, ubicado en Barrio Italia, no más allá del mediodía. Luego, prepara sus cosas, se preocupa de tener su paleta y pinceles limpios, de dejar todo lo que necesite a la vista. Mantener su espacio despejado para las próximas ocho horas, que el mismo dice que necesita para alcanzar un estado de concentración.

Su última muestra, “Historia Violenta y Luminosa”, ha estado los últimos meses en exposición en el Museo Nacional de Bellas Artes, siendo visitada por una gran cantidad de personas y ha probado distintas reacciones, que el artista agradece. También fue víctima de un hecho que llamó la atención de los medios de comunicación: el robo de una de las piezas de la exposición.

De esto y otros temas, fuimos a conversar con José Pedro Godoy a su taller:  

¿Cómo ves la apertura de Chile a las creaciones que exponen el homoerotismo o las relaciones entre personas del mismo sexo?

Hay una apertura en relación a como era Chile antes. Hace tiempo, que no fue hace tanto, si en una teleserie había un homosexual era como el personaje cómico, como el peluquero o el amigo de la niña. Entonces, sí existe una presencia visual importante del hombre como objeto de deseo, el cual siempre se puede prestar para el homoerotismo. Pero no solamente en relación a este, sino que al hombre en general como sujeto erótico. Es como a darles a las mujeres la posibilidad también de que se puedan excitar con el cuerpo de un hombre.

Tu obra ha generado impacto y opiniones divididas acerca de lo que ahí retratas. ¿Qué reflexión haces respecto a estas opiniones diversas?

Es importante que un trabajo, sobre todo si tiene una plataforma de exposición que es tan grande y tan variada como el Bellas Artes, reciba distintos tipos de comentarios. Cuando un trabajo, sea música, televisión, arte, recibe solo un tipo de comentarios y genera solo un tipo de reacciones como que lo empobrece. Estoy feliz que pueda generar opiniones muy distintas y que algunas sean muy positivas.

Hablemos un poco del libro de visitas que hay en tu exposición en el Bellas Artes. ¿Cuáles han sido los comentarios que te han llamado más la atención?

El libro de visitas se puso en la sala cuando la exposición llevaba casi dos meses. Eso fue una pena porque pensé que estaba desde antes. Fue por descoordinación. Son muchas páginas, entonces tampoco me da para leerlo entero.

Pero has subido algunos a tus redes sociales…

Sí, que son muy curiosos. En general la gran mayoría son mensajes muy buena onda. Ahora, me llama la atención la cantidad de picos dibujados que hay, es mucho. Los mensajes que son como más homofóbicos tienen muchas faltas de ortografía. Es triste ver esa relación entre homofobia y falta de educación. Me llama mucho la atención toda la gente que se da el tiempo de escribir algo, sea bueno o malo. Creo que nunca he escrito algo en un libro de visitas.

¿Cuál ha sido el más gracioso?

El que decía que habían mensajes ocultos de homosexualidad y que fuera más directo. Que dejara de esconderme entre las flores.

¿Estás escondido entre las flores?

No creo. También creo que los mensajes no están muy ocultos. Hay uno divertido que decía: “¿es normal que esto me excite?” o varios que ponen como que venían drogados y que fue lo máximo. No hay alguno que me haya molestado.

 

A partir del robo de uno de tus cuadros en el MNBA, ¿crees que se debería reformar la seguridad en los museos?

Sí, claro.

¿Hasta que punto te involucraste en el caso?

No me podía involucrar mucho, porque en el fondo lo que más quería era que la exposición se pudiera abrir. Por lo mismo, para hacer más expedito el proceso, yo tenía que opinar lo menos posible. Opiné solo al principio. Se nota mucho la precariedad, no solo pensando en los recursos que tiene el museo, sino que como todas las faltas que tiene la institucionalidad  y la burocracia que existe a nivel del Estado, en como se hacen las relaciones. Esa perdida de tiempo y eficiencia es bien terrible.

Estás próximo a lanzar un libro que muestra tus diez años de carrera. ¿Qué podemos esperar de este libro?

Este libro para mí es muy importante, porque también se genera una nueva lectura. Lo que hicimos con el equipo de trabajo fue darle un relato a través de las imágenes y no ordenarlo ni por series ni por un orden cronológico. Se da una lectura mucho más orgánica. Esta historia está un poco determinada por los cuadros que tienen relaciones, entonces, a veces uno determina el otro. En otras ocasiones pueden haber saltos o conexiones que ayudan a entender un poco el interés que yo tengo; cual es el punto de vista desde el que trabajo y como voy uniendo cosas para crear un cuerpo de obra.

¿Por qué Juan José Richards hizo el prólogo? 

Conozco a Juan José desde hace mucho tiempo, lo admiro mucho y me gusta mucho como escribe. Él tiene una familiaridad con los referentes con que trabajo y una sensibilidad compartida en las cosas que nos interesan. Él también había escrito un texto al catálogo de una amiga que expuso el año pasado en el Museo de Artes Visuales (MAVI). Encontré que era la persona ideal para pedirle un texto que prologara este libro y que además no fuera un texto tan teórico ni académico. Además, quería mostrar la lectura que él tiene sobre mi trabajo y hacer que esa fuera la que condicionara el resto del libro.

¿De dónde nace la inspiración?

No sé, porque es una cosa muy rara que a veces pasa. En el fondo, la inspiración es cuando se te ocurre algo, cuando aparece algo que no es parte de lo cotidiano. Cuando me pasa lo anoto, o me mando un mail, o lo escribo en una libreta en la que tomo apuntes. No es una cosa que uno necesite estar inspirado para trabajar, sino que es como que uno de repente tiene unos momentos de lucidez que son importantes, pero que tienen que estar acompañados de mucha metodología y de mucha rigurosidad.

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GANADORES:

Cami Pez Parra
Mitty Astorga