En esta nueva edición de Menús de cuarentena fuimos y le pedimos unos deliciosos consejos a un amigo de la casa, el increíble Santiago Sahli más conocido por su nombre de superhéroe gastronómico (ah yaaa) @sansabor.

Lo primero que nos explica es el concepto clave de hacer cundir y no atacar la despensa como si no hubiese mañana después de lograr hacer las compras.

“Despensa y refrigerador llenos esta vez no significa cocinar a destajo: como tenemos que evitar salir lo más posible suena mejor ir haciendo cundir la comida, sin perder la buena sazón por supuesto. Veamos un puñado de ideas fáciles, holgadas en cantidad ingredientes, pero cuantiosas en amor y contención”.

Adelante.

Garbanzos rostizados con almendras, salsa picante y ralladura de limón.

(Y un poco de mayo con cilantro y jugo de limón, pa suavizar el picor. Quedan duros por afuera y puré por dentro.)

Para dos personas necesitas 2 tazas de garbanzos cocidos, sin caldo y bien secos. O 1 cajita de garbanzos listos. En un bol embetúnalos con aceite de oliva, Sriracha o la que tengas, sin miedo, más un puñado de almendras y ralladura de 1 limón. Echa también sal de ajo, o ajo en polvo + sal y pimienta.

Extiéndelos en una fuente para horno y hornea a fuego fuerte por unos 20 a 30 min o hasta que queden con un bronceado estelar.
Junta unas cucharadas de mayo con cilantro picado y el jugo del mismo limón.

Sirve tibio.

Coliflor gratinada

Para los que al escuchar la palabra coliflor ponen cara de asterisco, yo les digo: <3 <3  ¿Han cachado el maravilloso perfume que sale cuando está en el horno, en pleno bronceado? Gratinada con queso mantecoso, no cualquier lujo.

2-3 personas • 45 minutos

1 coliflor mediana

1 taza de queso mantecoso, rallado grueso

1 taza de leche

1 cucharada de harina

1 cucharada de mantequilla

½ cebolla, picada fina

1 cucharadita de orégano o tomillo seco

Prende el horno y déjalo calentar a temperatura alta (250 ºC). Usando un cuchillo grande, corta la coliflor en láminas bien delgadas.

Calienta una olla chica a fuego medio. Echa dentro la mantequilla y una vez derretida agrega la cebolla y el ajo. Agrega unas pizcas de sal de mar y pimienta fresca. Dora por un par de minutos, revolviendo siempre. Agrega la harina y disuélvela rápido en el sofrito. Inmediatamente después, echa la leche: primero unos chorritos y aumentando de a poco, siempre revolviendo. De esta manera no se formarán grumos.

Revolviendo suavemente, continúa calentando la mezcla (no dejes que hierva). Cuando unos tímidos vapores comiencen a asomar, echa ¾ del queso, de a poco y sin parar de revolver. Una vez disuelto en la mezcla, apaga el fuego.

Acomoda la mitad de las láminas de coliflor dentro de una fuente para horno mediana, previamente aceitada. Echa la mitad de la salsa en la fuente, bañando ojalá todas las láminas. Echa unas pizcas de sal de mar. Continúa con el resto de la coliflor y repite el baño con el resto de la salsa. Termina esparciendo arriba el cuarto de queso que sobró.
Cubre la fuente con papel aluminio, cerrando bien los bordes. Hornea a fuego fuerte por 20 minutos. Luego saca el foil y deja dorar unos 10 minutos más. Si tienes grill, dale con él.

Risotto Farsante

Este gallo iba a ser un simple arroz y terminó de lo más elegante

25 min • 1 o 2 personas

½ taza de arroz ½ zapallo italiano

1 zanahoria chica

1 trozo de zapallo, del tamaño de la palma de tu mano

1 puerro, o 1 cebollín o 1/2 cebolla

½ cucharadita de ají de color

1 cucharadita tomillo u orégano

Queso parmesano

Vino blanco

Cilantro

Ralla los zapallos y la zanahoria. Pica bien fino el puerro o su reemplazante. Prende el hervidor y tenlo a mano. En una olla chica a fuego medio, echa un buen chorro de aceite de oliva. Una vez caliente agrega el arroz y dóralo, sin parar de revolver, por alrededor de 2 minutos. Luego agrega las verduras y dora por 2 minutos más. Echa unas buenas pizcas de sal y pimienta, y agrega los aliños.

Echa un chorrito de vino blanco, revuelve y luego agrega 1 taza de agua hirviendo. Baja los granos de arroz y verduras que hayan quedado en las paredes de la olla, para que queden bajo el agua. Baja el fuego al mínimo y tapa la olla. Si tus quemadores no son muy suaves, pon la olla sobre un tostador. Aquí el tiempo puede variar por lo que mejor no desatiendas la cocción: abre de vez en cuando la olla y fíjate en el nivel del agua. Cuando ya no se vea significa que se acerca el final.

El final mismo es cuando el sonido burbujeante del agua baja su intensidad y se empieza a parecer más al sonido de un salteo suave. Ahí puedes enterrar el mango de la cuchara de palo y mirar el fondo de la olla, si no hay una capa de agua, apaga el fuego ya. El guiso debiera estar húmedo pero no pegote.

Echa un buen puñado de queso rallado, otro de cilantro picado y revuelve bien. Sirve al tiro con otro puñado de queso rallado.

Otras ideas 

En caso que las provisiones estén mermando ten cuenta que:

  • Las cáscaras de papa se pueden freír y son deliciosas / Con solo un par de papas puedes hacer una Rösti 
  • Los tallos del brócoli o de acelga salteados con orégano son fascinantes
  • Si guardas la lechuga o cualquier hoja verde en una bolsa hermética con un pedazo de papel de cocina, duran un montón más (cambia el papel cada 3 días)
  • Si guardas el apio cortado en un taper lleno de agua, dura una eternidad
  • Las sobras son siempre sociables entre sí: con restos de arroz o pasta directo a un sartén grande, con verduras picadas, un puñado de frutos secos, algún aliño, un par de huevos y salsa picante, obtienes un platillo envidiable
  • Muchos productos tienen fechas de vencimiento un tanto exageradas. Mejor confía en tus sentidos: olfato, vista y en última instancia el gusto (una gotita en la punta de la lengua) / Esas pequeñas pelucas de hongos en algún frasco de algo se pueden sacar con una cuchara y para luego revisar el estado del resto del contenido.
  • Este es el momento para apreciar lo que damos por sentado, cuidarlo, y cuidarnos entre nosotros mismos… qué mejor que hacerlo alrededor de la mesa.