Ay, el queso. El alimento que hace a muchos veganos recién empezando en ese mundo flaquear, porque no hay nada más satisfactorio y difícil que encontrar un queso vegano bueno. Es poder ser igual que tus amigos que se piden la Papa John’s pero echa en tu casa, con un queso vegano que se pueda derretir y que quede perfecto arriba de una pizza. La misión es difícil, pero no imposible.

A parte de las frutas y verduras, que gracias a la madre tierra tenemos, Chile no es el país más amigable para ser vegano o tener una dieta diferente a la omnívora. Poco a poco al mercado alimenticio se han ido incorporando productos importados, que van desde quesos, leches vegetales hasta snacks. Mucho de lo que consumimos ya es vegano perse, como algunos panes, galletas y fideos, pero siempre es bueno seguir ampliando el universo. Sobre todo cuando se trata de lácteos.

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Variedades de quesos veganos fermentados: Finas Hierbas, Merkén y Azul.

La historia de Pepilú

La historia de esta empresa familiar y de mujeres comenzó así. Carolina apoyó a su hija desde el primer momento que le dijo que quería ser vegana. Camila, la mayor de sus hijos, empezó el camino del veganismo hace más de 10 años, cuando era una adolescente, y ese cambio de vida motivó que ambas buscaran formas de alimentarse mejor. Siempre les arreglaba y preparaban comidas que le apetecían a su madre, pero siempre había un momento en el que decía “quiero comer una pizza pero no tengo queso”. “La Camila me desafió para poder hacer queso vegano. Tomamos un libro de recetas como base, buscamos los ingredientes, que normalmente no están en Chile pero encontramos cosas similares. Las primeras pruebas no salían muy ricas, pero vimos que era posible”, explicó Carolina Blanco, socia fundadora de Pepilú – Casa Vegana.

“Yo no sabía nada sobre el veganismo cuando empezó, pero si tenía la motivación de ser vegetariana en algún momento de mi vida, que viene de mi madre, pero no lo lograba. Verla a ella tan entusiasmada, ver que se preocupó de todo y que era súper chica, tenía sólo 17 años. Ella tuvo a su hija siendo vegana y jamás hubo ningún problema. Ella realmente se lo tomó en serio, con un espíritu que convence a todo el mundo. A mi me hizo ver la película Terrícolas y a parte de terminar llorando, dije que nunca más comí carne. Ella tiene la convicción de hacer algo, practicarlo y lo hace ver a todo el mundo”.

Durante seis meses estuvieron probando en la producción de quesos, hasta que decidieron importar ciertos ingredientes que no se encuentran en el país para apostar por la calidad. Durante este período en 2015, Carolina dejó su trabajo de oficina para unirse a esta idea de su hija, quien ya pensaba poner un café vegano. Así, Camila, quien es diseñadora, hizo el packaging de los productos, que se asimilan mucho un queso artesanal traído directamente de Francia, y ya en septiembre de 2015 comenzaron a vender en ferias, kermeses de colegio o directamente a clientes. “Vimos que fue absolutamente posible y que había un mercado ansioso de tener este tipo de productos”, dijo Carolina.

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Yogurt de soya y castañas de cajú, queso mantecoso y queso fresco veganos.

Hoy, esta microempresa que empezó en familia se convirtió en un proyecto liderado y producido por mujeres. Son tres socias, Carolina Blanco, Camila Bossans y Ángela Candia, y tres mujeres que están encargadas de la producción, Gianni Llanquiray, Claudia Saavedra y Chris Jonss, bajo el nombre de Comercializadora Casa Vegana: “Nosotras hacemos todo, desde producir a distribuir. Estamos desde el inicio de la cadena hasta la entrega en tiendas”.

Son 10 productos lácteos los que comercializa Pepilú: dos tipos de yogurt, uno de castaña de cajú con soya y otro de castaña de cajú-coco, ideales para el desayuno o para preparar cremas que acompañen las comidas; una mantequilla vegana; tres tipos de quesos fermentados, en versiones azul, merkén y finas hierbas; queso vegano parmesano de castañas de cajú; queso mantecoso de almendras; un queso untable, y un queso fresco. Todos libres de productos animales, conscientes, sustentables y sin impacto ambiental, también de ser ideales para personas con alergia alimentarias.

“Hoy hay mucha alergia a la lactosa y a la caseína, y nuestros lácteos no tienen nada de eso. Y si hay gente que es alérgica a la soya, tenemos unos quesos con castañas de cajú o leche de almendra. También, usamos soya orgánica, aceite de coco orgánico y refinado, y queremos lograr una certificación de productos orgánicos como meta para este año”, dijeron desde Pepilú.

Comercializan principalmente en Santiago, donde tienes más de 50 puntos de venta, además de ofrecer venta directa en sus redes sociales y la idea es expandirse a regiones cuando cuenten con la infraestructura posible. Además, la idea es expandir los productos a hoteles y restaurantes, como pizzerías y cafés, donde ya están demandando sus lácteos.

Pepilú – Queso vegano

Y todo esto nació de la curiosidad de tener alimentos sin crueldad animal. “Queríamos experimentar todo. Si tu ves afuera, en otros países, hay una cantidad de variedad de productos. En Alemania hay más de 70 quesos veganos. Nosotros miramos para afuera, mi hija Camilia era la que más investigaba porque ella se metió en el veganismo profundamente. Ella es el espíritu de Pepilú, porque no solo es hacer productos, hay una cosa detrás fuerte que es el veganismo, que es cuestionarse por qué no poder comer alimentos con consciencia, que no sean de origen animal, que no provocan ningún daño ni impacto ambiental, que son buenos para la salud. A mi se me abrió un mundo gigante”, agregó Carolina.

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