Fuimos a hacer el review a Polen y nos encantó su filosofía de la buena alimentación. Esta filosofía no sólo guía la comida que sirven sino se ha convertido en una causa social que difunden a través de talleres abiertos al publico.

Polen es un restaurante que se rige bajo un simple concepto: ser lo más consciente posible. Esto parte al nivel más básico, con una alimentación cien por ciento vegana. Nada de lo que tienen en la carta es de origen animal.

Esto aplica también con los productos que venden de su dispensa (ojo para los estrictos, a veces venden miel patagónica). Las dueñas fundadoras, ni siquiera son veganas, pero desde que concibieron el proyecto de restaurante, sabían el camino que querían seguir y la contribución que harían al mercado. Puedes comer con tranquilidad sabiendo que ningún animal sufrió para que la comida llegara a tu plato.

La comida consciente no es sólo vegana sino también implica un compromiso con usar productos e ingredientes locales, artesanales y según la temporada. Comprar comida local trae dos beneficios. Lo primero es que puedes conseguir los productos más frescos. Es normal que cuando una verdura o fruta venga de una zona o país alejado, la cosechen antes de esté cien por-ciento listo madura. La idea es que madure en el camino. Pero los que saben, saben que los ingredientes son mejores cuando se maduran en la planta.

Polen crea relaciones con productores artesanales con el propósito de que el restaurante tenga productos de alta calidad. A la vez aseguran que los artesanos reciban un precio justo. Logran una relación económica más justa y beneficiosa para los dos porque no lidian con un distribuidor por medio. Se puede demorar más crear estas relaciones y puede resultar más inestable a veces porque dependes de un solo productor. Sin embargo, la calidad se nota y el publico de Polen la aprecia.

Comer las verduras y las frutas disponibles según la temporada del año, es volver a los ritmos naturales de la alimentación humana. Poder comer naranjas y sandia todo el año es algo sin precedentes. Lo raro es cómo ya nos hemos acostumbrado. Pero existe un precio para el medio ambiente. Significa gastar energía en traer las frutas y las verduras desde el otro lado del mundo o invertir en complicados métodos de producción. Lo bueno de comer según la temporada es que te obliga a usar una mayor variedad de verduras y frutas. Finalmente, hace bien al cuerpo variar los alimentos y no terminar comiendo siempre lo mismo por conveniencia.

Ahora todo esto no significaría mucho si la comida no fuera rica. Aquí Polen no decepciona. Todo lo que probé estuvo sano, fresco y esquisto. Tienen tres opciones de almuerzo: el menú sopa, el menú ensalada y el menú guiso. El primero incluye una sopa grande y una ensalada chica, el segundo una sopa chica y ensalada grande y el tercero una sopa chica, una ensalada chica y un guiso. Optamos por la tercera opción. Incluía una ensalada de tomate cherry junto con zanahoria y betarraga rallada.

El guiso era garbanzos al curry con nueces acompañados con arroz, todo presentado en una hoja de acelga. Los garbanzos estaban cocidos perfectos, al menos según mis gustos: un poco al diente y no demasiado blandos. Los nueces ofrecieron un interesante cambio de textura.

Luego del guiso y ensalada nos trajeron una sopa de coliflor y apio. Confieso que no suelo ser fan de los sopas porque encuentro que pueden ser insípidas. Esta, sin embargo, explotaba con sabor y estaba sorprendentemente cremosa, gracias a la leche de coco que agregaron.

Para tomar pedí kombucha, un té fermentado con su origen en la medicina tradicional china. Está llena de bacterias (buenas) y por lo tanto es altamente probiótica. Es excelente si tienes problemas de guata o si recién tomaste antibióticos y quieres restaurar las bacterias de los intestinos.

De postre probamos un cheesecake vegano con frutos rojos y un café espreso de maquina. Llevo tiempo buscando cheesecake vegano y aunque todavía no encuentro uno que sea igual a los cheesecakes no veganos (es súper difícil replicarlo) este estaba buenísimo. Tengo que destacar la presentación: todo venia en una bandeja hecha de una rebanada de tronco. ¡Tenía hasta olor a bosque! Los platos también me encantaron. Consisten en platos y tazones puestos en greda. Cuando vayas, pregunta a las chicas y te contarán el lugar y el maestro exacto que los hizo.

Como si fuera poco, Polen no sólo es restaurante. También venden productos de su dispensa.

La oferta incluye pan, aceites, café, té, chocolates, especias y más. Todo, por supuesto, es artesanal y de alta calidad.

Polen queda en Las Urbinas 53, local 70J, Providencia, afuera del Drugstore. Están abiertos de lunes a viernes 10am-19pm y los sábados (con brunch) 11am-17pm.

Tenemos un cupo para regalar  en el próximo Taller de Sandwiches y Hamburguesas que se realizará el Sábado 29 de Julio en Polen de las 17pm a las 20pm. Al final del review contamos como participar en el sorteo.

Para participar en el concurso, comparte este review y comenta en este post con el #PolenxPousta y tu correo.

GANADORA:

Millaray Lezaeta Marín