Las tallas de ropa que llegan a Chile son todo un problema.

Debo reconocer que me incomodaba bastante hacer un post sobre esto, pero un email diciendo “la gente no se mete a pousta porque este buscando cómo solucionar la hambruna en áfrica” me dió los cojones para hacerlo.

El problema es este.

Después de la navidad, el retail históricamente comienza su momento más conveniente para comprar todas esas cosas que siempre quisiste, pero con rebajas imperdibles. Afiches de 30, 50, 70 por ciento de descuento iluminan las vitrinas de todas las tiendas mientras tú te paseas de aquí para allá a ver si esa ropa –que en realidad es la que durante todo el año nadie quiso– vale la pena llevarla al menos por su precio.

El gran pero con el que todo el mundo se encuentra durante esas semanas, es que incluso si te llevaras un fardo completo de ropa, no podrías usar nada, ni aunque te lo regalasen.

El problema, siempre, siempre es la talla.

Las chilenas en general somos bajas, bastante bajas. Además algunas tienen tendencia a tener caderas anchas (si, como Kelly Osbourne, en la foto), pero eso no significa que necesariamente seas gorda. ¿Conclusión? te compras una talla S que en calce queda perfecto, pero en largo funciona pésimo. Luego vas y pruebas la talla M, y esa queda perfecta en largo, pero su calce exige que llames a tu costurera de confianza. Pasas así durante mucho tiempo hasta que finalmente decides acercarte a la sección de adolescentes para descubrir que una que otra prenda de allí, si funciona mucho mejor con tus proporciones, pero el gran problema son los diseños.

Si encontrar ropa que funcione de manera correcta con tu cuerpo, es todo un desafío, te aseguro que en temporada de liquidación es imposible.

Pancho por ejemplo, recuerdo haberlo visto quejándose en Twitter porque todos los jeans y pantalones que se venden en nuestro país son 32 de largo, cuando en realidad el chileno promedio necesita pantalones 30, o con suerte 31 si eres “más alto que el promedio“. La consecuencia, es que si no doblan sus pantalones, estos quedan sobre el zapato o se arrastran si son de calce más ancho y terminan rompiéndose. Esa es la razón por la que los lolitos parecen mamarachos con los pantalones arrastrándose y/o amuñados en el tobillo.

Lo que me parece incomprensible de la situación, es que la mayoría de las marcas, al menos las de fast fashion, si generan líneas de ropa para gente con nuestras proporciones.

 

Top Shop inventó la talla petite, que en realidad son las mismas tallas de siempre, pero para gente que mide lo mismo que medimos en Sudamérica. Desde esa perspectiva, hasta ahora creo que ha sido solamente Levi quien se la ha jugado trayendo calces de ropa realistas a Chile, a través de curveID, incluso enseñando a las chicas cómo elegirlo. Otras marcas que son propias del retail como BasementAmericaninoFoster o Barbados han hecho lo propio gracias a que su diseño pensadoestá en las proporciones nacionales. Su gran problema es la famosa tela de cebolla, pero eso da para otro post.

La gran pregunta que queda, es de quién es la culpa de todo esto.

Es lamentable que mientras mucha gente se llena la boca de lo genial que está vistiéndose la gente en chile, del boom que hay en el mundo de la moda y más, nos topemos todavía con problemas básicos, que finalmente generan inseguridades en la gente, pues nos dicen en todo momento “no calzas con la ropa que vendemos“.