Calma calma que no panda el cúnico.
¿Has vivido un ataque de pánico?
“Comenzó hace 10 años. Estaba sentada durante un seminario en un hotel y esta sensación salió de la nada. Sentí que me estaba muriendo. Para mí, un ataque de pánico es casi una experiencia violenta. Siento que me estoy volviendo loca. Me hace sentir que estoy perdiendo el control en forma extrema. Mi corazón late con fuerza, todo parece irreal y hay una fuerte sensación de calamidad inminente. Entre un ataque y otro existe este pavor y ansiedad de que van a regresar. El tratar de escapar a estas sensaciones de pánico puede ser agotador”, dice alguien de forma anónima en Clínica de Ansiedad.
Shirley Trickett es una autora que ha dedicado su carrera ha conversar, explicar, analizar, y ayudar a las personas con crisis y ataques de pánico, ansiedad o angustia. Ella describe los ataques de pánico como una respuesta agravada frente a un miedo irracional.
Un ataque de pánico es una crisis en la que se experimentan altos niveles de angustia y ansiedad, se tienen pensamientos aterradores sobre el futuro, sobre algo que puede ocurrir sin certezas.
Pueden aparecer en cualquier momento, mientras caminas a la Universidad, a tu trabajo, de vuelta de una cita, en la fila para entrar al cine o al teatro, mientras te comes un completo o esperando una micro para irte de vuelta a tu casa.
Aquí te dejamos una breve guía.
Aprende a darte cuenta de las cosas que le pasan a tu cuerpo
Debes ser consciente. El conocimiento es poder, y si bien saber que te está dando un ataque de pánico no hará que se detenga, ser consciente de lo que te está pasando puede ayudar a que por ejemplo no lo confundas con un ataque al corazón o con un derrame cerebral. Saber qué te está pasando y aprender a diferenciar los ataques de pánico con otras crisis también puede ayudarte a que no se intensifique.
Inhala y exhala
Durante un ataque de pánico tu respiración se hará más rápida y poco profunda. Si estás a diario ejercitando tu respiración puedes estar preparado para el momento en el que te dan estos ataques, así puedes disminuir tu ritmo cardíaco. Practica en tu casa o en lugares tranquilos para que puedas estar preparade para un posible ataque.
Relaja tus músculos
Esto puede sonar mucho más obvio que los ejercicios de respiración. Alguien que le dice a otro que sufre de ataques de pánico que se relaje: Qué novedad. Pero prueba la relajación muscular progresiva. Es un método que te ayuda a encontrar las fuentes de tensión física para que cuando estés en medio de un ataque puedas concentrarte en relajarte.
Limitar los estímulos
Cuando se acercan los ataques es buena idea frenar lo que estás haciendo y buscar estar tranquilo tanto como puedas. Es ideal enconrtrar un espacio oscuro y tranquilo para que practiques tus ejercicios de respiración y también de relajación muscular. Si estás en tu oficina busca un baño individual o un cuarto de aseo, esos son oscuros y podrás estar contigo mismo. Si estás en la calle y no tienes dónde ir, puedes intentar enfocarte en un objeto que puedas tocar como un anillo o una silla, pensar en ellos te puede ayudar a salir fuera del ataque.
