La tarde del domingo pasado necesité de un largo descanso luego de celebrar un matrimonio la noche anterior. De esta forma llegué hasta la nueva producción de Netflix llamada Girls Incarcerated o Chicas entre rejas en su traducción latina que todo lo arruina.

A simple viste pensé que se trataba de un sucedáneo de Orange is the New Black que Netflix creó para apaciguar la espera de una nueva temporada de la serie que captó nuestra atención hace ya 5 años, pero fue una grata sorpresa descubrir que se trataba de varios capítulos en formato documental (mi género televisivo favorito,  sobre todo si el tópico tiene que ver con comida).

Un momento -pensé transcurrida la introducción- las mujeres de estas cárceles son adolescentes; muchas de ellas están cumpliendo una condena de dos años por hurto. Y ahora incluso son grabadas día y noche como si las cámaras que monitorean sus movimientos cada segundo no fueran suficientes.

Antes de canalizar mis impresiones sobre Chicas entre rejas necesitamos hablar sobre la situación penitenciaria de Estados Unidos, considerada como un caos de proporciones enormes.

En Estados Unidos existen 2,29 millones de personas tras las rejas, siendo la nación con mayor proporción de presos en todo el mundo. De esos dos millones de personas, un millón se encuentran recluidas en cárceles (por delitos mayores) mientras que más de 600 mil cumplen codena en prisión (por delitos menores).

Créditos de Prison Policy

De todo ese espectro, casi 50 mil adolescentes menores de 18 años también cumplen condena en correccionales que responden a todas las características propias de una prisión: uso de uniforme, reglamento interno con castigos severos y rehabilitación por abuso de sustancias.

El Centro Correccional de Madison en Wisconsin es una de las instituciones ejemplares que alberga mujeres menores de edad privadas de libertad. Hablamos de “ejemplar” por sus bajas tasas de reincidencia y por el aparente compromiso del staff con las reclusas condenadas en su mayoría por hurto, consumo de drogas y asalto a mano armada.

La serie nos presenta personajes centrales que juegan un rol importante con una caracterización marcado gracias a la magia de la edición: la líder, la conflictiva, la con menos probabilidades de salir victoriosa de la experiencia y un etcétera que gira entorno al aburrimiento propio de la confinación.

chicas entre rejas
Créditos: New on Netflix UK

La mayoría de las chicas ha consumido drogas antes de cumplir 15 años. Todas ellas han sido víctimas de abandono y maltrato familiar. Y ahora todo el mundo sabe quienes son ya que también están privadas de la seguridad del anonimato.

Netflix lanzó la serie en marzo como parte de su conmemoración del mes de la mujer e intentar generar empatía con las chicas que se encuentran privadas de libertad, pero el objetivo se arruina cuando las cámaras se enfocan en el “drama” que gira en torno a las reclusas acusando sus hormonas propias de la adolescencia.

Todos fuimos jóvenes y cometimos errores, pero tuvimos la suerte de que estos no fueran documentados para la posteridad. Además de su historial repleto de conflicto y dolor, las chicas de Madison tienen un propósito en común: todas ellas esperan que su situación mejore al cumplir con su arresto, pero ¿Cómo pueden dejar el pasado atrás si sus historias son constantemente reproducidas por desconocidos en favor de su propio entretenimiento?.

https://www.youtube.com/watch?v=vHA64CQg8yc