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Golpiza homófoba y suicidios: los oscuros días en la comunidad LGBTI post elecciones

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La protesta de Lady Gaga y el llanto de Miley Cyrus tras la victoria de Trump no parecen exagerados ni paranoia. El horror es real.

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Miley Cyrus subió un video lamentando el triunfo del ultra-intolerante candidato republicano. Es un llanto desgarrador, aunque termina diciendo que lo acepta como Presidente y que espera que pueda abrir su corazón y su mente hacia las personas que son diferentes, esas lágrimas son claramente el reflejo de toda una generación que ve amenazado todo el camino avanzado hacia una sociedad más tolerante e  inclusiva.

La cantante Lady Gaga, otro ícono LGBTI fue más allá, cruzó de la Internet al mundo real, hasta el frontis de la sede de Trump la mañana del jueves con un cartel de “Love trumps hate”. Luego volvió a Inet y posteó en su cuenta de Twitter: “Quiero vivir en un #PaísdeAmabilidad donde el amor conquiste al odio (love trumps hate)”. Desde el inicio de la campaña de Clinton, Gaga se ha manifestado a su favor: “Siempre ha peleado por los derechos de las mujeres y por cuidar a nuestros niños. Siempre ha luchado por aquellos que los necesitan. Lo que veo en esta maravillosa mujer es que está lista para restablecer la paz en nuestro país: Estados Unidos no es Estados Unidos sin su gente”.

El miedo, la rabia, y la desolación de las artistas, parece tener un asidero muy-pero-muy real. El horror está por venir.

Según reportó Dazed, el número de llamados a las líneas telefónicas que previenen el suicidio en la comunidad LGBT se han disparado en los últimos días. Con el triunfo de Trump, el miedo a cómo se pondrá el panorama con un presidente abiertamente homofóbico se hace cada vez más patente, al punto de que ya se han reportado dos personas trans que se quitaron la vida en las últimas 24 horas, en Estados Unidos.

La línea Trans Lifeline, en su página de Facebook, informó que han recibido más de 400 llamados en las últimas 24 horas, número que describieron como un récord para la organización. Las alarmas se encendieron cuando Zach Stafford, reportero de The Guardian, tuiteó respecto de la cifra de suicidios en un mundo que eligió a Donald Trump como presidente, quien al respecto de las políticas en pro de la tolerancia hacia la comunidad trans, ha respondido “ehmm, no sé, es un tema interesante“.

El martes en Santa Monica, California el realizador canadiense Chris Ball, proveniente de Canadá, se encontraba en un bar mientras miraba los resultados de la elección. “¡Tenemos nuevo presidente, malditos maricones!”, escuchó que gritaba un grupo de militantes por Trump. Se sintió aludido, sintió la amenaza y optó por irse. El miedo era real.

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Camino a su casa, los mismos que lo habían increpado lo abordaron violentamente y lo dejaron inconsciente. Tras despertar, Chris estaba cubierto de sangre: le habían quebrado una botella en la cabeza. Hoy miércoles, en su cuenta de Facebook, Chris posteó: “Gracias a todos por el apoyo y las buenas vibras. Solo quisiera decir que estoy vivo y bien, y aún muy gay. No le temo tanto a Trump como me dan miedo sus defensores”. El director de cine subió el comentario acompañado de una foto de cómo había quedado tras el ataque.

Aunque en su primer discurso como ganador de las elecciones, Donald Trump sorprendió al mundo con un relato más conciliador que su habitual y-a-ratos-violenta frontalidad, el analista internacional de la Universidad de Santiago, Pablo Lacoste no le cree nada: “Ese discurso fue meramente maquillaje. Trata de mostrar una imagen más amable, pero no es él. Ese es el juego de algunos asesores”, aseguró.