Nunca me gustó Tinder para conocer gente porque se basa, casi exclusivamente, en la primera impresión. Me gusta Instagram porque uno puede, de cierta manera, sacarle la foto a alguien.

Les explico:

En Tinder ves las fotos de un desconocido que apareció aleatoriamente, lees su pequeña biografía, dices «nah», y puedes moverla hacia la izquierda para desechar al candidato. La gente como aparece, se va. Chao u hola son las opciones cada vez que entras a la aplicación.

En Instagram, por alguna razón llegaste al perfil de él o ella: un nombre de usuario divertido; te puede haber tincado en la foto de algún amigo o en alguna ocasión en la que la viste, dijiste “igual”, y obvio, la buscaste; te puede haber salido en tus sugerencias, y como alguna vez alguien me dijo, “son sugerencias para uno, y si son para uno: ¿why not?”; quizás revisaste la sección más psicópata existente en nuestra era digital, la de “seguidos”; o su otra sección, la de “descubrir”. Razones para llegar al perfil de otra persona sobran y probablemente la mayoría sea por nada, por serendipia.

Como dijimos alguna vez, Tinder ha cambiado. La red social pasó de ser una app de citas a una para conocer gente. Pero la barrera para darle like a alguien sigue siendo la misma: la primera impresión que te dan un par de imágenes. Y bueno, para que andar con cosas, el físico. Pueden llover los pura buena onda en las biografias, pero si estás en Tinder es, en algún grado, por algo más allá del solo conocer gente por conocer. No nos mintamos.

En Instagram, puedes revisar de manera extensa el perfil de otro –quien no le ha puesto sin querer un like a otra persona en una foto del 2013-, y ahí decidir si la sigues o no, algunos hasta revisan perfiles varias veces antes de apretar el botón de seguir. De hecho, hay hasta gente que ubica a otros por la aplicación de tanto navegar.

Si bien siempre he dicho que Instagram es una mentira, porque mostramos solo la crème de la crème de nuestras vidas y nosotros, al visitar el perfil de otro podemos captar su onda. De manera superficial conocemos el estilo, punto de vista y gustos del otro; y cuando conoces eso, puedes llegar a decir: creo que tenemos un par de cosas en común. Seguir.

¿Por qué Instagram es mejor que Tinder para conocer gente? Porque todo lo que puede venir después de seguir a alguien es más fácil. Las fotos, captions e historias te entregan mucho más información de otro que un par de fotos que puedes desechar. Todos hemos jugado el jueguito ese de intercambiar likes y el de comentar cualquier cosa –o mandar emojis- para marcar presencia en fotos o historias. Y desde que está el chat, la respuesta a la pregunta ¿y si le hablo? Es mucho más fácil.

Personalmente en Tinder nunca pude llegar a este momento, me faltaba información para sentirme seguro de que nada sería un fiasco y que tendríamos algo de qué hablar.

Jueguen no más, en verdad es mucho más fácil cuando sabes por dónde puede ir la cosa.