Por Sofía del Pedregal y Nicolás Soto

En el eterno día de la marmota que se ha convertido el confinamiento obligatorio, pocas oportunidades llegan de alegrar la rutina diaria de pegarse al celular, caminar al refrigerador por enésima en el día, tirarte en la cama, y esperar hasta que sea una hora mínimamente decente para abrir el vino o cerveza que no para de hacerte ojitos (¿1pm?). Afortunadamente,  ese momento llego para muchos cuando este video empezó a circular por los infinitos grupos de Whatsapp de cuarentena:

https://twitter.com/joseantoniokast/status/1245723574947794945

Las múltiples razones por las que este video-invitación roza la perfección requerirían de un análisis detenido, tal vez un seminario. Para los que les de paja ponerle play, acá va una descripción. Una cámara, presumiblemente operada por alguna de las dieciocho personas que componen la familia nuclear de José Antonio Kast, avanza hacia una habitación en donde el mismísimo se encuentra sentado ante un escritorio, escuchando en el celular un video del Festival de Viña de 1985 en donde Alberto Plaza canta su éxito Que cante la Vida ¿Por qué sabemos que es el Festival de Viña de 1985? Todavía no es importante, lo esencial en este punto son todas las interrogantes que esos veinte segundos de abismo audiovisual generan ¿Qué le pasó a J.A.K cuando niño? ¿Por qué canta una de sus canciones preferidas con las más completa y rotunda falta de entusiasmo, motivación… humanidad? ¿Es J.A.K un androide? ¿Es un alienígena imitando lo que, él asume, es una conducta humana? ¿En qué momento perdió las ganas de vivir? ¿No tiene parlantes? ¿Quién eligió esas cortinas? 

arte por Sofia del Pedregal

Luego de un gesto de sorpresa al ser encontrado en medio de esta avergonzante performance artística,  J.A.K nos informa de algo que solo puede haber sido ideado por un genio enfermo: a las 19 horas de ese día emitirá, desde la comodidad de su hogar, un video streaming con el famoso opinólogo, músico y exponente nacional de la Iglesia de la Cientología, Alberto Plaza.

¿Por qué Alberto habrá aceptado lo que, evidentemente, era la invitación al trolleo más importante de esta cuarentena en nuestro país? Será algo que deberá discutir con su terapeuta, lo relevante es que la invitación estaba hecha, y nadie iba a evitar que viéramos ese banquete de rareza. 

Recomendamos a todas y todas ver el video de este streaming, que todavía se encuentra disponible en el internet. Para los que presenciar dicho espectáculo pudiera ser la excusa perfecta para ejecutar esas ideaciones suicidas que tan atractivas se han vuelto en las últimas semanas, hemos hecho un breve resumen de los mejores momentos del video.

Cientos de trolls botan el video en el primer minuto de streaming

No subes un video a internet, diciendo que harás un video streaming con Alberto Plaza, y esperas que todo salga la raja. Ahora, hay varias versiones de que por qué se cayó el video, el mismo J.A.K tenía la suya:

Más allá de las conspiraciones y de las inclinaciones políticas del señor Youtube, lo cierto es que al parecer cientos de personas denunciaron la transmisión, lo que hizo que se jodiera el video. Pero no había que temer, rápidamente el ejército de geeks e incels de J.A.K lograron subir nuevamente la transmisión, sin que ahora los trolls y sus denuncias pudieran bajar el streaming. Abrimos la primera lata de cerveza, y comenzó el esperado espectáculo.

Alberto Plaza nunca ganó el Festival de Viña y a J.A.K no le puede importar menos

Entre todas las habilidades que tiene José Antonio, sin duda la de aparentar que le interesa algo que habla alguien tremendamente aburrido no es la mejor. No sabemos si J.A.K había tenido la oportunidad aguantar en persona la insoportable cháchara de su amigo Alberto Plaza, pero el rostro de José Antonio expresaba claramente la inmediata paja que lo asaltaba cuando el último comenzaba a hablar:

Para ser justos, nosotros tampoco pudimos sostener demasiado tiempo la atención a lo que hablaba el Gorrión de Vitacura, por lo que no podemos hacer un resumen de buena fe de lo que dijo. Nuestra atención viró hacia las habitaciones asépticas, casi impolutas, que nos ofrecía de fondo el streaming. Unas imágenes religiosas, unas enciclopedias verdes, colores ocres ¿Qué habrán visto esas paredes? ¿Qué habrán escuchado? ¿Cuántas conversaciones sobre Cientología? ¿Habrá Alberto conocido a Tom Cruise? ¿Conocerá Alberto el sentido de la expresión probar el delicioso?

El siguiente momento nos sacó repentinamente de nuestras divagaciones, comenzaba el minuto musical, pero de manera completamente diferente a cómo la esperábamos. 

María Pía recicló unas canciones de iglesia y las convirtió en jingles de campaña para su marido

A pesar de que la transmisión mostraba claramente los nombres de José Antonio Kast y Alberto Plaza, había en la transmisión también una tercera persona, que en el parecer de los computines de J.A.K no merecía mención, María Pía. Nosotros disentimos. María Pía, más allá de algunas opiniones políticas un poco brígidas, se convirtió rápidamente en la estrella del streaming, y sin pedirle permiso a nadie se mandó unas canciones en guitarra que la habrían roto en cualquier capilla del sector oriente:

Al parecer el origen de la canción fue un día en que María Pía se sintió culpable por tener que estar cuidando a los niños mientras su marido hacía campaña, por lo que compuso este jingle para cuando J.A.K fue candidato a diputado:

Jose Antonio Kast, vamos a elegir,
que no te motiva el poder ni la ambición,
sabemos quién tu eres, que vienes a servir,
eres tu el diputado que vamos a elegir.
José Antonio Kast, un gran servidor,
un hombre con fuerza, para un futuro mejor.

Bacán. 

María Pía, se queda cuidando a los niños, compone el jingle para la campaña, canta en la transmisión a pesar de que el cantante supuestamente es el otro, y ni siquiera puede tener su nombre en el streaming. En este punto ya estamos enojados, y para ser sinceros un poco borrachos. La conversación se desliza hacia colaboraciones artísticas con cubanos en Miami, censura política de libros en el GAM, la intolerancia de la izquierda. 

Hacemos el esfuerzo de terminar el video, versión a coro de que “Cante a la Vida” incluida, y sólo nos asaltan preguntas, y un poco de ansiedad ¿Será este el futuro? ¿Quedaran reducidas nuestras interacciones a mirar videos de boomers quejarse de no ser respetados por jóvenes intolerantes, violentos y nihilistas? ¿Será esta la entretención por las próximas décadas? ¿Qué será del mundo cuando salgamos de esta cuarentena distópica? ¿Alguien descubrirá el talento artístico de María Pía? ¿Se dará cuenta que ella es la verdadera protagonista de la historia? ¿Un viaje a Miami con Alberto, tal vez?

Las posibilidades son infinitas. En lo que respecta a nosotros, queda un larga cuarentena, y mucha deep web que recorrer.