Al llegar al GAM había una fila enorme en donde repartían las frágiles pulseras de colores para distinguir a la gente. El público general andaba con unas de color naranja, músicos y técnicos usando unas amarillas y a los acreditados como prensa, obviamente nos dieron unas rosadas.

Las entradas se supone que se habían agotado con 2 días de anticipación. Éxito rotundo. Al parecer, la etiqueta de “el festival del pop chileno” había funcionado.

Cuando entré estaba tocando Gepe en el Puma Lab, era el momento dedicado a los niños que poco y nada entendían cuando el solista de San Miguel hacia versiones acústicas de sus canciones, aunque igual sonreían. Pero solo cuando salieron a escena Los pulenos, si que aplaudieron con mas ganas y movían sus diminutos cuerpos al ritmo de la música.

Después de eso, en ese mismo lugar habían entrevistas, por lo que era el momento ideal para ir a tomar cerveza en los locales cercanos hasta que saliera a saliera Fernando Milagros al escenario principal.


nota de @estoesmax: esta foto la subí solo para admirar las piernas de Mariana

Salir un rato, hablar de música y no sentirse obligado a ver todas las bandas, son cosas primordiales en los festivales. Al ser muchas horas de música, hay que manejar los tiempos a nuestro antojo y disfrutar.

Y en el Festival Neutral había buenos nombres, un buen cartel. Todo compensaba.  Pensar que lo que partió el 98 casi como la única forma de autogestión que tenía una banda con el tipo de música que hacía Congelador; es decir, creando Quemasucabeza, su propio sello discográfico, lo del sábado fue la muestra clara que la etiqueta que alguna vez el diario El País pusiera a Chile como “el nuevo paraíso del pop” no le queda grande a nadie, ni a las bandas que ese día se presentaban, ni al sello que le dio forma a esa etiqueta a punta de buen gusto y cercanía con los músicos: esa conexión que se da entre pares, entre gente que prefiere los acordes que los números.

Ya de vuelta, Fernando Milagros entregaba un show bien rockero, mostrando las canciones de su mas reciente y aclamado disco San Sebastian, ante un público que recién comenzaba a relajarse y participar mas efusivamente.

 

Mientras Fakuta daba su energética presentación en el Puma Lab invitando a Gepe al show, se preparaba el escenario principal a los sanfelipeños Dënver, representantes del sello Cazador.


Fakuta en Pumalab

Apenas comenzaron a sonar los primeros acordes de la banda liderada por Mariana Montenegro y Milton Mahan, alguien se bajaba un queque de marihuana a la velocidad de la luz. Buena parte del público coreando las canciones, la energía contenida de Mahan, la timidez que irradia Mariana que enamora un poco. Un gran momento, no por lo perfecto, sino por la honestidad que irradian.

Después de eso, había que moverse a la sala A1 para ver a Caravana, la banda de la que había leído solo buenas críticas. La etiquetaron con algo asi como “la mega banda del pop”, porque sus integrantes son Fernando Milagros, Gepe y Pedro Piedra. Pero lo cierto es que es solo el proyecto solista del ex Congelador Rodrigo Santis, tal vez “la voz mas cálida de chile”- siguiendo con las etiquetas- que invita a tocar a la gente del sello del que es fundador.

Canciones con coros que se repetían como mantras. Vi a alguien quedarse dormido. También gente salir de la sala. Otros se sabían las canciones, como si con Caravana no existieran términos medios.

De vuelta al escenario principal, Gepe, como si fuera el maestro de ceremonias del festival, salió a hacer lo suyo. Un cover de Astro, lluvia, energía, bailes. Gepe demostrando que es uno de los solistas que tiene un mejor show en vivo. Creo que fue Lun el que dijo que Gepe era “el gurú del folk chileno”. Así es lun. Así son las etiquetas.

El Puma Lab fue el escenario donde Mostro hacia delirar al público con mas de media hora de sonidos extraños y peluches.

Para el final Pedro Piedra en el patio del GAM, transformaba todo en una fiesta abriendo con Las niñas quieren.

Cuando todo terminó, se podría decir que el GAM fue es escenario donde se vivió “el nuevo paraíso del pop” o que el Neutral fue “el festival del pop chileno”  y tantas otras etiquetas que quedan girando en el aire que a veces uno se las cree. Tal vez el paraíso del pop realmente existe y está en Chile. Nadie realmente puede saberlo. Por ahora.