Puede que en el ámbito creativo, uno de los mejores aciertos a la hora de ponerse manos a la obra, es saber las propias limitaciones que se tienen, para no terminar haciendo el ridículo intentando pasar a la historia cuando no se tienen los dedos para el piano. Y esa capacidad para saber hasta dónde se puede llegar, también hay talento, creo.

En el cine, por ejemplo,  me imagino una horda de directores  arrancándose los pelos por encontrar una idea original, novedosa o genuina para sorprender. Hasta que viene James Wan el mismo creador de Saw  dirige EL Conjuro (2013) con la típica  trama de película de terror de la vieja escuela  como la casa emburujada, le da el palo el gato y termina creando una película de terror  que funciona por todos lados.

Wan no se complica y parte con el clásico letrero en la pantalla que dice que es una película basada en hechos reales y comienzan los pequeños avisos que van en aumento para descubrir que la nueva casa a la que llega una familia de 7 integrantes, ocultan presencias aterradoras a las que nadie, ni siquiera los Warren, la pareja de  expertos investigadores de fenómenos paranormales, parecen estar preparados.

Uno no se da ni cuenta cuando ya está absolutamente atrapado y encantado-igual que los habitantes de la casa- con esta película, porque su director   cocina a fuego lento. Prepara cada escena de miedo con calma, con paciencia, con el tiempo justo para envolver lo suficiente  como para terminar saltando del asiento en algunas partes. Después uno sonríe  nervioso, como diciendo “caí redondito”. Y esa es la idea, claro. Entrar en el juego, asustarse, comprarse todo.

Las citas/homenajes a películas de ayer y hoy son tan evidentes que hasta se perdonan por lo honesto del recurso.

Todo ocurre en los años 70, en una granja, casa solitaria y laberíntica, con una familia con muchos niños en constante peligro. En El Conjuro están todos los elementos clásicos del género. Y saltan  homenajes a muchas películas: The Texas Chainsaw Massacre, Poltergeist, Chucky, Los Pájaros, El Exorcista, por nombrar algunas,  van apareciendo sin llegar a distraer o perder el foco de lo que se está contando.  Acá, como se ha dicho,  los sonidos, los ruidos, las melodías, los murmullos, los aplausos, dan tanto miedo como lo que se ve.

elconjuro03

EL director malayo juega como un dj,  mezclando puros hits para el fervor de la gente. Copiar y pegar, samplear, montar,todo es un remix, todo está inventado. Dejar  que otros se encarguen de hacer el trabajo duro como realizar obras maestras, total, el buen gusto también es un arte nada de fácil. El Conjuro lo deja claro: la idea no es tan importante, lo primordial está en cómo se hace y en todas esas misteriosas e inexplicables cosas que pasan entremedio