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Daily Singular Beyond Weekend Never Dies


Reseña a Everybody Wants Some!! de Richard Linklater: el efecto Polaroid

Left to right: Austin Amelio plays Nesbit, Tanner Kalina plays Brumley, Forrest Vickery plays Coma, Tyler Hoechlin plays McReynolds and Ryan Guzman plays Roper in Everybody Wants Some from Paramount Pictures and Annapurna Pictures.

La sucesora espiritual de “Dazed and Confused” (1993), es frontalmente tibia pero también es un gancho directo a la boca del estómago, uno que quema y genera ansiedad por esos espacios de fraternidad y despreocupación que se añoran. La vida análoga volvía todo más limitado, pero finalmente más plácido.

por Fernando Delgado

Jake (Blake Jenner), quiere convertir los últimos 3 días y 15 horas previos al ingreso a la universidad en algo memorable; es joven, guapo, maneja un muscle car y tiene una caja de vinilos en su poder. No necesita más, es agosto de 1980 y acompañado por sus compañeros de fraternidad, el mundo parece ser un lugar seguro. Uno donde la amenaza de cualquier conflicto podía ser mitigado con fracciones de cerveza, hierba y canciones de Van Halen, Pat Benatar y Cheap Trick.

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Richard Linklater (Boyhood, Antes de la medianoche), articula un retrato simple, cálido y amigable. Hay memorabilia y detalles vintage pero no en la senda de la nostalgia –muy lograda por lo demás- de “Strangers Things”, de hecho los personajes de EWS mirarían con distancia a la pandilla de ST, con la superioridad moral propia de ser el hermano mayor del clan.

A Linklater, se sabe, le gusta hacer hablar a sus personajes y lo consigue en base al cariño sobre las experiencias, no desde la densidad de un tratado filosófico. Es con la sustancia que entregan las bromas de iniciación, los diálogos de fiesta, el estribillo de una canción y las reflexiones acerca de la cultura pop, que se desprenden las hebras de un pasado no-tan-reciente. Ahí es cuando ataca el ansia por almacenar y -¿por qué no?- revivir/vivir esos nanomomentos que Linklater maneja tan bien. Es en esos instantes tan biológicamente puros como dormir-comer-pensar cuando empieza el embargo a la memoria, uno que busca secuestrar esa comodidad uterina donde todo lo que necesitabas para sentirte pleno (sin ser consciente de estarlo, probablemente) era a tus amigos, el auto de tus papás y un par de aventuras de fin de semana para ser retratadas con una Polaroid heredada. El acto de embargar para recibir el efecto tranquilizador de un Lexapro.

Almacenar y celebrar, dos verbos que pueden hacer que todo vaya mucho mejor. Linklater lo sabe y nosotros también.

Pero los personajes de EWS recién lo entenderán ahora.

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