Ahogado en un mar de críticas, Sebastián Eyzaguirre no podía entender porqué todo el mundo estaba tomando sus comentarios con un oído tan agudo. Al parecer el tiempo que estuvo perdido de la pantalla -o haciendo algo que alguien le importara-, se perdió toda la escasa, pero interesante, discusión feminista que se ha dado en los medios de comunicación al respecto de los comentarios con aires de piropo que no son más que pura y brillante misoginia.

Por muy 2000lera que sea tu escuela en el espectáculo, no te puedes perder los últimos años de televisión en Chile, menos si ahora vuelves al revival de un programa que se acabó sin pena ni gloria, y que vuelve escondido de la mano de los mismos de siempre. Eso es irresponsable, pero qué les importa: son hombres.

Pero esto no es sorpresa, Sebastián Eyzaguirre ya había dicho que en CQC son machistas y que no hay problema con ello. No hay problema con ser machistas entre ellos, un panel de hombres que se bañan en sus privilegios aburridos en sus casas sin tener nada mejor que hacer.

No podemos pedirle a Sebastián, también conocido como “cuchillo Eyzaguirre”, que entienda el espacio que ocupan sus palabras en medio de la opinión pública porque la comodidad de sus privilegios de hombre impiden ver más allá. No tiene por qué entender, ¿cómo va a entender? A él ni a los suyos le gritan en la calle, los violan o abusan, les pegan simplemente por existir.

Seguro para él, pese a sus disculpas, el horrible piropo está más que justificado y me permito esta duda porque el terreno de la heterosexualidad, para todos quienes no lo habitamos, siempre resultará un espacio de desconfianza. Claramente no existían intenciones de disculpas, porque así es como piensa el comunicador, ya lo ha dejado bastante claro con su trabajo y con sus dichos, porque este no es el primer tropiezo con el sentido común.


“¿Cuál es el problema? Si sólo estoy dando mi opinión”, “Sólo estoy comentando”, pensará. Entonces ¿Cuál es el problema? El problema es que no estamos respondiendo a estas preguntas desde otro lugar que no sea la comodidad del pensamiento tradicional. Aún nos cuesta dejar de pensar que el piropo es violento, que el contexto da el terreno para identificar su objetivo supremacista del macho por sobre todo lo que no se comporta como tal.

La paradoja de la tolerancia permite su sobreexplotación de arista a arista sin cuestionamiento práctico, sin intencionalidad política. Resulta que ahora ser tolerante es sólo salvarse el pellejo en las crisis que se generan por las contradicciones que se habitan desde el machismo.

Eyzaguirre insiste en que pese a que es cuestionado, el cree honestamente que no deberían cambiar. No deberían ni él ni el programa cambiar el rumbo de sus vidas.

(Hasta POUSTA fue capaz de cambiar)


Luego del triunfo de Trump en Estados Unidos no se demoraron ni dos días en salir a escupir a la calle los fanáticos de derecha. En Chile los amantes de la violencia sistémica tampoco dudaron y sus actos de racismo respaldados por el discurso de Sebastián Piñera salieron a la calle.

Hay similitudes, bastante claras, en el “chiste” de Piñera y el de Eyzaguirre.

Presidente de Chile.

Comunicador.


No contento con todo lo que provocó con sus comentarios, muy al estilo de Kast, comenzó a responder. En este caso por Instagram y al ilustrador Mathias Sielfeld, tratándolo de Salame, justo después de ser invitado al panel del programa chileno Vértigo, donde ofreció disculpas por sus dichos.

Disculpas que no atienden a ni al arrepentimiento ni a un cambio de parecer, sino que figuran en exclusiva como una simple y torpe estrategia de comunicación para limpiar una imagen que no va acorde con su disculpa. Porque apenas salió del estudio y continuó con su vida, la imagen del real Cuchillo salió a la visa, de nuevo.


Si OyeMathias es un salame por ilustrar lo horrible de un mensaje escudado bajo el nefasto “dar mi opinión”, si quienes criticaron la postura de Eyzaguirre son un salame, si todos los que queremos que esto sea distinto y que paremos con el discurso de odio de este misógino somos un salame, que este sea entonces el baile de los salames.


De cierta manera creo que es positivo que estos puntos de vistas salgan a la luz, que cada vez más gente grite por cada canal lo que piensa, que saquen sus posturas políticas, que digan que son de ultraderecha o anarquistas o demócratas cristianos y que digan sus ideas y den sus puntos de vista sobre temas tabú y sobre economía o medio ambiente; así nos iremos dando cuenta de cuáles son las que tienen más sentido y no podrán esconder su discriminación detrás de slogans tan bonitos como #TiemposMejores o #RecuperemosChile.


*Nota del editor: Titular escogido por editor.