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Los premios han convertido a la publicidad en una industria insignificante

Comments (10)
  1. Panchito, junte plata y vaya a Cannes. NO es como se cree que es. ;)

    1. Nah boludo, que vos pensás que eso lo dije desde mi…tengo hartos amigos que lo vivieron recibiendo sus premios.

    2. Por eso po’ Pancho. ¿Cómo opinar de los premios? ¿De la Publicidad? ¿de un comercial de TV? si ya no los estás haciendo…

    3. Entonces no opinemos de cine si no nos dedicamos a hacer películas… (?)

    4. Jaja! Puedo opinar de una película, si me gustó o no. Pero no voy a meterme en el negocio de los que las hacen. Eso es lo que estás haciendo ;)

  2. Nicolás Moya dice:

    Acuerdo y en desacuerdo.

    Acuerdo con el contexto global de la idea propuesta, respecto al hecho central de: qué se debe premiar, quién debe elegirlo, cómo van a elegirlo o bajo que criterio y quienes pueden participar.

    Ahora, en desacuerdo con el planteamiento de las ideas. Tienen más pasión que razón. Y algunos fundamentos son más de “añiñao” (como decía mi padre) que de hechos concretos.

    Por ejemplo: ¿El cheque no crece por ganar premios?

    Pregúntele a Mccann Ericksonn, Publicis o Dentsu. Las centrales creativas con más premios y que más facturas y cómo, quiéranlo o no, cada año que ganan premios, ganan más anunciantes en su cartera. Es un hecho, con o sin truchos.

    Más locales: Vean como Grupo W, en México; Simple, Raya o Mayo FCB en Chile – quienes también han ganado muchísimos premios – también concentran a los principales anunciantes.

    Otro argumento: ¿Quién toma en cuenta la televisión? El 70% de los chilenos TV paga y 90% TV abierta según Time Ibope (LAMAC TV 2014). Y cuando estás del lado de una marca, te das cuenta como se derrumban algunos argumentos al ver cómo un flight de televisión te permite ganar 2 o 3 puntos de market share y al mismo tiempo ves afectan esos flights en la elasticidad de tu producto, incrementándose la preferencia y venta de este.

    Este argumento no va en contra de no hacer campañas 360°, innovar en nuevas plataformas, etc. Por su puesto que no, los anunciantes deben siempre innovar en todos los sentidos, pero no hay que descartar a una población diversa en sus realidades y necesidades, porque a uno le guste Netflix. Eso es el “romanticismo del publicista”. El creer que porqué el reniega de la televisión y la comunicashion, la sociedad a la que debe comunicarle también lo hace.

    Creo que el problema actual, es que “el premio” genera un efecto placebo negativo, haciendo sentir a la agencia que ganarse el premio es más importante que el cómo se lo gano. Es decir, y me remito a Chile, lo ilustro de la siguiente manera:

    Mientras los anunciantes ven (o debieran ver) un premio en una agencia como:

    “Una capacidad que tiene esa agencia, y sus creativos, para identificar una necesidad, entender una problemática comercial, comprender el comportamiento del consumidor, analizar la competencia y responder creativa y estratégicamente a esa problemática mejorando diferentes indicadores de la marca y además solucionando el problema.”

    y las agencias (algunas) lo ven cómo:

    “Somos creativos, hacemos cosas distintas porque nos nacen, porque somos clever, porque queremos ser diferentes a todas las otras agencias chicas” (es un cliché)

    Es que entonces, efectivamente, para el anunciante no tiene ningún sentido tener un premio y con toda razón, el cheque final no debiera ser distinto al del mes pasado.

  3. Camila Candia dice:

    Acuerdo y en desacuerdo.

    La publicidad hoy en día no es insignificante, gracias a ella nos enteramos de la existencia de productos y servicios, por lo tanto influye en aspectos económicos y sociales. Pero sí es superflua, me parece que podríamos vivir sin ella.
    Lo que sí producen los premios es restarle credibilidad a la publicidad, porque se ganan gracias a truchos, y los truchos son lo que son.

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