Crear un ambiente laboral sano, donde los trabajadores sean empáticos y posean habilidades de entendimientos con los otros que sufren algún problema psicológico, genera que la oficina se convierta en un lugar seguro con una conciencia colectiva de que no somos solo máquinas de trabajo. Te dejamos aquí algunos consejos para ayudar a tus compañeros cuando se sientan incómodos.


Sin duda, existe una alta probabilidad de que tú, o alguien de tu lugar de trabajo, sufra algún problema de salud mental. Y por supuesto, sería ideal que todos estuviéramos preparados para ello y así poder ser un soporte para cada uno de nuestros compañeros cuando lo necesiten, pero muchas veces los estigmas o la falta de información, no permiten que esa ayuda fluya y se haga de forma correcta. 

Fortalecer y profundizar estas actitudes de cooperación en torno a la salud mental, puede traer resultados a largo plazo, incluyendo el aumento del compromiso, la productividad y la lealtad de los empleados. Es por eso que Katherine Ponte, profesora de psiquiatría en la Universidad de Yale y miembro de la junta de la Alianza Nacional sobre Enfermedades Mentales, publicó un listado en Harvard Business Review de acciones que podrían favorecer el clima laboral. 

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1. Comunicación uno a uno

Para evitar pasar a llevar a ese colega que pasa un mal momento, sería mejor abordar la situación singularmente, ya que así se evita estigmatizar, llegar a conclusiones apresuradas y parecer especialmente “crítico” con esa persona. Todo dejando seguro que lo hablado se mantendrá en privado.

Al abordarlo, es necesario estar preparado y eliminar todos los sesgos que uno tiene sobre la salud mental. Empatizar y compartir experiencias similares puede ser útil para abrir un diálogo con el compañero para estar así en una situación de igualdad. También es necesario ser paciente, abierto y amable. 

Por otra parte, el timing correcto para esta conversación es fundamental. Hay que intentar elegir un “buen día” en que el trabajador parezca accesible o relajado, y no ir directo a “enfrentarlo” para tener un mejor diálogo. 

“Valide el desempeño de la persona; puede experimentar fuertes dudas sobre sí mismo, lo que puede resultar paralizante. También pueden experimentar síndrome del impostor o sentirse culpable por ser un «eslabón débil» o no «mantenerse al día» con el equipo. Recuérdeles cómo podían superar tareas desafiantes en el pasado, asegurándoles que las cosas iban a ir bien y haciendo que se sintieran valorados y necesitados”, agrega Ponte. 

2. Ser correcto en el uso del lenguaje

En este tipo de “intervenciones” es muy relevante saber bien qué decir y cómo, decirlo, ya que mínimos errores en la comunicación pueden resultar con malos entendidos y terminar por desencadenar una crisis mucho mayor. 

Siempre hay que ser sensible, sin mencionar directamente que se ve a la persona con un problema de salud mental, o aludiendo a baja productividad. La comprensión, apertura de mente y respeto por la dignidad es clave. 

Por su parte, es necesario no estigmatizar, alentar sobre la difícil situación y también mostrarse abierto a cooperar. 

Foto: David W Cerny / Reuters

3. Educación

Si quiere que su institución aumente esta seguridad afectiva, existen diversas instancias de capacitación en temas de salud mental. 

“Los eventos que incluyen experiencias íntimas vividas y cuentas personales suelen ser los más eficaces, ya que pueden humanizar los desafíos y fomentar la empatía. Los líderes, en particular, puede compartir sus experiencias con la salud mental , que también puede afectar a la cultura y la política corporativas. Los empleados pueden compartir sus historias, que a menudo tienen el mayor impacto, ya que es más probable que se identifiquen más con otros empleados”, dice la experta. 

Aunque también la contratación de instituciones especializadas en salud mental para cursos formativos al respecto podrían ser la receta para que cada uno de los empleados se transforme en un soporte de ayuda cuando otro lo necesite. O también podría elaborarse un manual de salud mental con conceptos básicos al respecto. 

4. Promover la salud mental desde la empresa

Una buena relación con los sindicatos y diferentes agrupaciones de trabajadores pueden impulsar un mayor cuidado del bienestar de cada empleado. Esto ya que el contacto entre pares ayuda a quienes luchan contra la soledad y el aislamiento. “Las actividades de autocuidado grupal en el lugar de trabajo promueven la participación entre pares. Las actividades populares incluyen clases de ejercicio y fitness, comidas saludables, meditación y programas de atención plena. Estas experiencias también fomentan más conversaciones en persona, lo que puede facilitar los debates sobre la salud mental”, dice Ponte. 

Entregar información sobre prestaciones, crear el puesto de director de salud mental, o flexibilizar horarios para sus atenciones psicológicas o psiquiátricas son otras medidas que se pueden tomar. 

Aunque las personas sufran enfermedades psicológicas, no por eso van a rendir menos y no podrán prosperar en sus labores. Hay que ser conscientes que nuestro lugares de trabajo son importantes en nuestras vidas, e incluso pueden ser trascendentales en momentos sensibles como un problema de salud mental. La voluntad y empatía en las oficinas harán que el trato sea más humano y se puedan superar desafíos ayudando a nuestros compañeros.